Jun
2009
Monologos – Tener un hijo
(por Andreu Buenafuente)
El verano pasado mi hijo Alejandro cumplió 4 años, y, cuando sopló las velas, mi mujer y yo le dijimos:
-Cariño, pide un deseo. A ver, ¿qué has pedido?
Y el niño nos mira así, todo ilusionado, y nos dice:
-Una play station o un hermanito.
Y mi mujer y yo nos miramos. y dijimos:
-Joder, la playstation son ochenta mil.
Así que fuimos a por la parejita. Si lo llego a saber, va ella sola. Hay que ver lo rápido que se queda embarazada una novia, y lo que cuesta dejar embarazada a tu mujer.
¡Es verdad!. ¡Tu llevas un mes saliendo con una chica, estás en paro, le caes mal a sus padres, no te quitas el condón ni para ducharte. Y la dejas embarazada a la primera!
Ahora, como vayáis a por el niño. Es mas fácil sacarla de España de tanto empujar, que dejarla embarazada..! Eso si, os ponéis los dos muy melosos:
Poneis velitas, incienso, música relajante…. porque piensas:
“Vamos a hacerlo con mucho cariño para que sea fruto del amor”.
Después de seis meses sin que se quede embarazada, ya dices:
¡”A ver si va a ser mejor que sea fruto de un polvo”!’.
Sí, porque pasa como con el fútbol. Jugar bonito le gusta a todo el mundo, pero lo que cuenta es meter gol. Así que vais a consultar al ginecólogo y el tío te dice:
-Esto es normal. Tenéis que insistir más.
Total, que te receta los polvos como si fueran Frenadol:
-Tres al día cada 6 horas.
Cuando llevas dos meses a este ritmo, te quieres morir.
Lo peor es la semana de ovulación.. Porque, por lo visto en esos días sube la temperatura. y eso aumenta la fertilidad. Así que mi mujer está todo el día con el termómetro. Y claro, de repente, estás en medio de una reunión y suena el teléfono:
-Cariño, me ha subido. Vente corriendo. ¡Tiene que ser ahora mismo!.
Y a ver como se lo explicas a tu jefe:
-Mire, me tengo que ir., es que a mi mujer le ha subido la temperatura…
-¿Y no puede atenderla un médico?
-Hombre. es que preferiría que el niño fuera mío.
Y llegas a casa y te la encuentras ya desnuda y preparada., que dices:
‘jo, yo así no puedo! Esto es como comer pipas peladas.!’.
Y es que ella no piensa en otra cosa. ¡Coño, que parece un tío!
Y yo me siento como una máquina. Vamos, que cuando terminamos me dan ganas de decirle:
‘Su espermatozoide, gracias!.
Y, encima, todo el mundo te da consejos:
“Hacedlo en la postura del misionero, con luna llena; que ella se ponga un cojín debajo y que después de hacerlo se pegue media hora tumbada con los pies en alto”….
***! ¡La pobre! Es la primera vez que soy yo el que tiene que decirle a
ella:
‘¡Aguanta, aguanta un poco más!’
Al final, cuando vimos que no había forma, volvimos al médico, y va y me
dice:
-Bueno, pues, lo mejor va a ser que se haga un análisis de semen, porque puede que tenga usted pocos espermatozoides.
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