abr
2010
A este gato le gustan las toallas, pero no en la forma en la que le suelen gustar a todos los gatos. Éste no las muerde, ni se arruga encima de ellas, a este le gusta subirse encima de la toalla cuando su dueña la tiene puesta en la cabeza, cuando acaba de salir de la ducha. Exactamente.
Se ve que la chica, cansada de que nadie le creyese, decidió grabar a su felino en acción y cuando el gato de pronto sube sobre su cabeza dice: “Nobody believe me” (“nadie me cree”). Hombre, no es que sea difícil de creer, lo difícil es que alguien soporte tener a su gato sobre la cabeza mientras se lava los dientes.
Vía: Cute overload
Encontrarte con un gato acorralado es lo peor que te puede pasar, o le proporcionas una vía de escape o te puedes despedir de tu bonita cara sin ningún tipo de cicatriz. Sin embargo ante una fotografía que he encontrado yo me pregunto, si un gato acorralado es malo ¿cómo debe ser un gato bala? (ah!, y con cara de mala ostia).
Vía: Cuteoverload
Fíjate, la que puede liar un lindo gatito en un momento. De todas formas, a quién se le ocurre ponerse a hacer ejercicio cerca de un televisor con tan poca estabilidad.
Vía: Friendfeed
Seguro que alguna vez habéis hecho el experimento de la electricidad rozando un globo con vuestro pelo. No recuerdo muy bien si lo enseñan en el colegio o qué, pero todo el mundo lo ha hecho alguna vez. Bien eso sucede con vuestra cabeza, o también con algunas prendas de ropa. Pero ¿y si lo hiciésemos con ua ser vivo que esté lleno de pelo? No, con Cheewaka no, con un gato.
Me han dado una idea para hacerlo con mi gata, aunque con la mala leche que tiene no se yo si aguantaría tanto.
Recordaís una canción hace unos años en la que el estribillo decía: “El gato voladoooooor, el gato voladoooooor”. Si, es una gilipollez muy grande, ya lo se, lo fue en su día y lo es ahora. Pero el caso es que ha ya encontrado en qué se inspiró esta canción, aunque en realidad es una ardilla, no un gato.
“La ardilla voladoraaaa”, ya tenemos una nueva canción
Vía: Friendfeed
No se si este recuerdo lo tiene también la gente que ha crecido en la ciudad, pero yo he crecido en un pueblo y recuerdo cuando yo jugaba en la calle con mis vecinos y de pronto mi madre salía por la ventana y me decía: “niña, sube a merendaaar”. Allá que íbamos nosotros a sentarnos a merendar frente al televisor y ver Verano Azul.
Algo similar sucede con este gatito.
Vía: Desvariando ando…